080 - Queridos amigos

No sé en qué momento habéis empezado a ver en mí, la suficiente sensatez y cordura como para acudir en los vaivenes amorosos de vuestras vidas. Ya sois varios, los que sin conoceros, habéis tenido la

misma idea loca y habéis confiado en mi para que os de mi opinión sobre temas que me son ajenos.


Nunca he tenido una novia, al menos de las que podrían considerarse como relaciones maduras, y casi siempre lleno mi agenda con posibles que nunca se concretan. Por eso, o escribo esta carta, o estáis todos muy ciegos, o veis en mí algo que me es ajeno.


Casi siempre, o al menos las últimas veces vuelvo a lo mismo. Mis tres pilares fundamentales para la crítica y opinión fundada, 1) una relación tiene que surgir entre dos adultos plenamente autosuficientes y felices, 2) ambas vidas son paralelas y buscan compartir su tiempo y 3) no se puede ni esperar ni exigir nada del otro.


Con esas tres ideas he ido ayudándoos (o eso creo) y muchas veces habéis sido capaces de añadir matices que enriquecen y dan sentido a mi escueta visión del tema.


Hoy, un gran amigo me ha abierto las puertas de su día a día para ver si yo conseguía ver algo distinto a lo que él veía. Me ha recordado a momentos de mi vida en los que yo no dejaba a nadie entrar. Como aquel día en el coche, a eso de las tres de la mañana, después de un Croacia contra Inglaterra, cuando no dejé pasar a otro gran amigo. Desde aquel día, valoro a todos los que tocan el timbre de mi puerta.


Queridos amigos, no sé qué veis en mis matices, pero por favor, contádmelo, que seguro me viene bien para solucionar mis desamores.


Lunes 1 de noviembre de 2021

Madrid

Recuerdos con contexto 080




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