015 - Diario de un destierro

En cada viaje cometo el mismo error

acostumbro a ser algo inocentón

levanto castillos de naipes

sabiendo que habrá un viento mayor


Cada vez ocurre algo peor,

desilusiones, qué se yo

situaciones de imprevisto

que tiran las cartas del soñador


Ese es el problema del viajero

del incesante soñador, que sueña

por la ventana, de la vida y del avión,

sueña alternativas a un futuro mejor.


Dejando lo general, volvamos al ser, al “yo”

yo sueño mucho, demasiado tal vez

en cada viaje tropiezo con lo mismo,

el mismo sueño, deseo, alternativa qué sé yo.


Transcurre todo en la misma medida,

una línea de idea y venidas

¿Lo habrá planeado Dios?

Ya no me quedan alternativas,

y eso que soy un soñador


Dejadme que os cuente, lo que me ocurre

mis sueños y mi error,

incesantes alternativas de la vida,

sorpresas del destino o de Dios.


La ida está llena de ojalás

deseos y pensamientos por vivir

preguntas y respuestas, que más da

todo gira en torno al ser feliz


El viaje lleno de preguntas,

la llegada empieza a responder sobre el paisaje

condenando lo visto y vivido en la ventana

que ya no es nada especial.


La llegada como veis, con aires de bienvenida

son más bien un vendaval,

aquel castillo de naipes, derribado ya está.

Ay los sueños de la ida, y la vuelta ¿cómo será?


La vuelta es más dolorosa, con lamentos y ojalás

culpa de la falta de valor y firmeza

se cuela algún “y si” en la cabeza,

me duele todo, incluido el corazón

¡ay las idas y venidas! Algún día terminarán


Es difícil hablar de idas y venidas,

y más difícil improvisar,

al menos me queda la poesía,

alguna buena rima dejará.

Como veis mis versos son confusos

y las letras ya se van,

buscan el equipaje, huyen del vendaval.


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