001 - El inicio de mi guerra

Hace algunos años,

brotaban de mis manos líneas a olvidar,

palabras tan prohibidas que no quiero recordar, marineros de agua dulce

¡y querían navegar!


Sin valorar la suerte, mi pecho o el mar,

alístame en esta guerra,

¡déjame en paz!

quiero huir y dar a pensamientos

cuerpos de verdad.

Pasaron dos inviernos largos

fuegos de trinchera y mujeres que se van,

enviado al frío norte pretendían arrasar,

con dos frentes aún cerrados,

y varios por ganar.


Fueron duras las campañas,

en el campo invernal,

mi blanco frio pecho expuesto al azar.

¡Cantos de sirena en el frente oriental!


Volvía en tren a casa,

cabizbajo, que más da,

malgastando mis recuerdos en juntar,

sílabas, consonantes y disparos,

¡dejadme soñar!


Volaban ya las hojas,

de un otoño especial,

¡volvía a mi patria, volvía al hogar!

alumbrado por un faro condenado a encontrar palabras del destierro,

del frente oriental.


Tranquilo y con recuerdos,

abrazados a por mi van.

pensamientos de mi pecho,

dejadme intentar,

dormir un día entero, sólo soñar.


Las muertes de palabra,

de aquel frío criminal,

dos veces veinte sueños

¡Llamad al vendaval!


Se oyen ya las gaitas,

sílabas por volar,

tres veces velas negras

concedido el funeral,

¡un barco por zarpar!


Se esconden las palabras,

en las paredes de cristal

¡buscan refugio del exilio!

No buscan blanca muerte,

añoran el azar.


Una suerte ya lejana,

ajena al vendaval,

brotaban de mi boca,

sueños malheridos

por balas de cristal.

Y ahí estaban, corriendo por mi pecho,

las que hoy no pueden más,

con tantos vendavales,

¡amores que se van!


Vagando sin destino,

sílabas separadas,

buscan reintentar,

unirse en santo matrimonio.

¡Llevadme al altar!


Maldigo yo al destino,

al frío invernal,

¡ojalá ser blanco frío!

matar al enemigo,

ya nada será igual.


Lloran palabras de mi pecho,

dan voz al sentimiento,

sienten calor una vez más

casan mis consonantes

olvido al criminal.

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